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Afiches para la infancia – Nota de opinión en Diario Perfil

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Naciones Unidas advierte que en 30 años, los niños pobres son los que menos se han beneficiado de la Convención que protege sus derechos

Corrían los años 90 cuando la Convención de los derechos de la infancia- ratificada y reconocida con rango constitucional en Argentina-, se exhibía con formato de poster en las paredes de las aulas de las escuelas argentinas.

Con el paso del tiempo demostró ser mucho más una declaración impresa en un afiche que poca gente terminaba de comprender en su real magnitud. Con la ratificación de 196 estados, pasó a ser el tratado de derechos humanos más refrendado en la historia. No es un convenio más ya que la Convención impulsa un cambio de paradigma que libera a la infancia de la idea de tutelaje para concebir a cada niña, niño, adolescente como sujeto de derechos. La novedad es que se promueve que la sociedad escuche sus voces y las tome en consideración. Los cambios que se van dando desde entonces, en muchos casos muy lentamente, logran transformar no sólo las vidas de los más jóvenes, sino también las de sus familias y comunidades.

Fue esa convención la palanca que obligó a mover arcaicas prácticas, políticas y legislaciones que atrapaban a la infancia. Eran, más que presos en jaulas invisibles, promesas a futuro, sin un ahora ni un aquí. Concebidos en tiempo presente, valorando su día a día, es que comenzaron a movilizarse inversiones desde los estados para que se alimenten adecuadamente, reciban asistencia sanitaria, se erradique el trabajo infantil, se los proteja de contextos de violencia, abuso, trabajo infantil, explotación. En su articulado pionero y visionario se alerta sobre la imperiosa urgencia de garantizar derechos claves para la construcción de ciudadanía como educación, participación, expresión y tantos otros.

Naciones Unidas advierte que en 30 años, los niños pobres son los que menos se han beneficiado de la Convención que protege sus derechos. La misma Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF, advirtió que si bien “Cada vez hay más niños que viven más tiempo, mejor y más sanos” No obstante, el progreso no ha sido uniforme y los niños más pobres y vulnerables siguen estando “en una situación de desventaja”.

En 2019 en Argentina, a 30 años de la convención, los informes producidos por diferentes organismos alertan sobre que si bien, se ha evolucionado en términos de promulgación de leyes, la pobreza, sin embargo, es el principal desafío a vencer en un país en el que uno de cada dos niños es víctima de ese flagelo. Contextos de pobreza que en el que múltiples derechos se ven avasallados e invisibilizados.

La sociedad los necesita sanos, bien alimentados, estudiando, jugando y a la vez, comprometidos con los debates sobre viejos y nuevos desafíos.

Es imperioso recuperar las voces de los más jóvenes, conocer sus necesidades, temores, reclamos, proyectos. Resulta imprescindible tener en cuenta sus miradas porque son parte del entramado social y son, indefectiblemente, parte de la solución de riesgos a los que se ven expuestos, tales como el embarazo no intencional, el consumo problemático de sustancias, violencias digitales, e incluso el intento de suicidio. cuya tasa se triplicó en Argentina en las últimas tres décadas, siendo la segunda causa de muerte en esa franja etaria después de los accidentes de tránsito.

Aquellos afiches de los 90, ya no están en los muros de las aulas, porque para que transformaciones tan profundas se hagan realidad, se requiere de las voces de los protagonistas. No es posible ni humano demorarlo ni un año más.

Autora: Silvia Bacher (www.perfil.com)