¿Cómo se construyen los ídolos populares? | Gabriela Saidón y Pablo Alabarces lo analizan en Rayuela

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Esta semana, en Rayuela: cómo se construyen los ídolos populares.

Gabriela Saidón, autora de Superdios: la construcción de Maradona como santo laico  y Pablo Alabarces, co-autor de Un muchacho como aquel. Una historia política cantada por el Rey analizaron quienes, cómo y por qué algunas personas devienen en ídolos populares. A partir del recorrido personal y de las circunstancias sociales, culturales, económicas, políticas, que atravesaron Diego Maradona y Palito Ortega, dos de los mayores ídolos populares de la sociedad argentina, analizaron este fenómeno que los eleva, no sin polémica, a la categoría de santos laicos.

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En una charla para volver a escuchar, Saidón y Alabarces, dieron cuenta de  cómo construyeron las investigaciones -sin caer en los recurrentes prejuicios que convocan los personajes- y cómo interpretan el vínculo entre los ídolos y la historia del país..

A continuación, algunas de las ideas principales del programa en boca de sus protagonistas:

¿Podrían hacernos una breve reseña de su libro?

Gabriela Saidón, escritora y periodista
Superdios hace un recorrido cronológico del proceso de santificación de Maradona en vida y qué pasó después de su muerte. Hay un desarrollo que muestra cómo fueron los periodistas quienes tiraron la primera piedra para ubicar las referencias de Maradona dentro del campo semántico de la religión.  Cómo los músicos lo convierten en un Dios apto para ateos”. 

“También las polémicas que se generaron en torno al feminismo, si era lícito llorarlo o si es licito ser feminista y maradoniana. Sus consumos problemáticos, su talón de Aquiles que fue su tobillo, la cocaína que es su kriptonita”.
 
Pablo Alabarces, Doctor en Sociología:
“Palito Ortega cumplió 80 años y más de 60 de carrera. En este tiempo, toda la historia argentina danza alrededor de él. Uno puede leer toda la cultura argentina en torno de la relación con Palito Ortega en los últimos 60 años. Y eso incluye aristas muy variadas, complejas y en algunos casos sumamente críticas, como es, por ejemplo, su relación con la dictadura”.

“Uno de los capítulos se llama exactamente así: “La Bestia Negra”. Durante los 60, a Palito se lo construyó como la bestia negra de la música popular argentina. El tipo en contra del cual debía organizarse una lectura musical y un gusto musical. Esto de manera muy clara y tajante con la aparición y constitución de lo que luego se llamó el rock nacional”.

“Lo que nos pareció fascinante es que 50 años después Palito se transforme en el tipo que salvó al rock nacional a partir de la redención de Charly García. Es como que toda la historia de la música popular argentina se reacomoda.  Lo que había sido la bestia negra, el mal, de pronto se transforma en el centro del canon”.

“Si el rock argentino aparece como una especie de adalid de la dictadura, Palito aparece como la complejidad más minuciosa con la dictadura”.

“En el libro quisimos contar exactamente esto, cómo funcionan estas idas y vueltas de Palito que incluyen una carrera política por lo menos interesante”.

¿Cómo se construye un ídolo?
 
Pablo:
“En el caso de Palito se da algo más clásico, en el sentido de que se construye como ídolo en el momento en que se inventa la idea de que lo ídolos se inventan. La idea de la industria cultural no existía hasta 1947 y esa industria cultural de masas explotó de manera poderosísima en la 2da posguerra, después de 1945, y termina de explotar cuando la televisión se enseñorea de la cultura de masas y Palito responde exactamente a eso. Es el primer ídolo popular que aparece en una sinergia entre industria discográfica, que es de donde procede, combinado con tv, radio, cine, revistas de espectáculo”.

“Entonces, aparece muy fuerte la idea de que un ídolo es el producto de una fabricación puramente industrial. Palito toda su vida se debate contra esa descripción. Y responde de modo inteligente. Llo que dice es: al lado mío, había un montón de otros tipos fabricados igual que yo. Sin embargo, el que triunfó fui yo. Esa pregunta es irrefutable”.

Gabriela:
“Hay un entrecruzamiento entre clase y raza. En el caso de Maradona, hay un abismal sato de clase, del barro de Fiorito al cielo de Dubái. Por ejemplo, no hubiese podido ser un santo Caniggia y no lo va a ser Mes si, porque es más prolijo. Es necesaria cierta desprolijidad, esa necesidad de  ser peronista para ser ídolo popular en la Argentina”.

¿Cómo se vincula la construcción de los ídolos con la idea de Dios?

Gabriela:
“Yo venía pensando a los santos populares, ubicando en la esfera de la religiosidad popular en este caso a Maradona como una especie de rey o de alguien que reina en el santoral popular argentino, alguien que se instala arriba de todo en el rico santoral popular argentino”.

“Y, a diferencia del resto de los santos, desde el Gauchito Gil a Gilda, Maradona se instala en un lugar como reinando pero en vida. Esa es la diferencia, él fue santificado o construido como santo y también como Dios. Con todo lo que eso implica, no sólo por sus logros deportivos y genialidad artística sino también por lo más bajo y lo más abyecto, su parte más «condenable»”.

Pablo:
“El libro de Gabriela dialoga mucho con mi trabajo. El día de la presentación le dije que una de las cosas que me había gustado es el hecho de que se le habían ocurrido cosas que a mí jamás se me habían ocurrido pensar. Esta clave de la santidad popular yo la había  tomado pero muy por arriba, sociológicamente”.

“Es muy paradójico que Maradona haya sido un santo en vida, del que todavía no podemos saber cuál va a ser la deriva de su santidad de muerte. A diferencia de Gilda, y tantos otros, no hay santuario. Es como un muerto sin cuerpo”.

Gabriela:
«En relación a esta cuestión, hasta se podría pensar como una tradición. En el caso del Gauchito Gil también hay una cuestión con el cuerpo o no cuerpo. Primero, sobre si el Gauchito Gil existió o no, lo mismo la Difunta Correa. No hay pruebas científicas. Y también, en el caso del Gauchito Gil, la tumba está en un cementerio donde no está el santuario”.

“Quizás incluso esto del santuario sin cuerpo haya que pensarlo como parte del santoral popular argentino. Es necesario pensar esto, qué quiere decir el cuerpo. Eva, las manos de Perón, qué paso con algunos cuerpos santos en Argentina”.

¿Podrían establecer algún tipo de vínculo entre Maradona y Palito Ortega? 

Pablo:
“Hasta la aparición de Maradona, Palito era el mejor símbolo del ascenso social a través del «mérito artístico». Maradona reemplaza esa figura de Palito”.

“Otro dato: el debut cinematográfico de Maradona se da en una película de Palito Ortega. Las relaciones entre ambos son mucho más intrincadas de lo que se supone, no son mundos distantes”.

¿Qué le preguntarían al otrx respecto del ídolo que analizaron?

Pablo: ¿Qué pasa con Maradona después del caso de Mavis Álvarez?

Gabriela: “Como el libro fue cerrado justo cuando salen las denuncias, lo que hacen estas denuncias, aunque sea paradojal, es convertirlo todavía más en santo, contribuyen a continuar con el proceso de santificación”. 

Gabriela: ¿En el caso de Palito, la calidad de su producción tiene que ver con la construcción del ídolo?

Pablo: “Hay muchos elementos que intervienen en por qué Palito «la pegó» y uno de ellos es que la pegaba. Varios de sus hits son inexplicables pero otros son absolutamente explicables, son buenas canciones, eficaces, pegadizas”.

“Hay canciones que quizás no merecían el destino que tuvieron. “La Felicidad” no es lo mejorcito ni por mucho de Palito. Hay otras, en cambio, que merecen largamente la buena fama que tuvieron”.
“No puedo partir de la presunción de que vendió 20millones de discos a una población de infradotados que no tenían gusto musical”.