Francesco Tonucci: “Una escuela que quiere ser igual para todos será una escuela injusta”

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Francesco Tonucci, reconocido pedagogo italiano y una referencia en el mundo para hablar sobre la niñez, fue uno de los invitados de esta semana en Rayuela. En un extenso diálogo con Silvia Bacher, “Frato”, tal como se lo conoce, reflexionó acerca de lo que está ocurriendo con los chicos, con la educación, y hasta con los adultos mayores, en este tiempo de coronavirus.

Desde su aislamiento en su casa de Roma, Tonucci asegura que la comunicación virtual es importante, aunque no suficiente: “Es una ayuda, un medio importante que en este momento se ha hecho esencial para conectarnos”. De todos modos, pone en alerta a los padres respecto del uso de los chicos y la tecnología: “Para los niños, tener estos instrumentos es una conexión con el mundo. Pero hay que tener cuidado de que no llegue a ser más importante de lo que ya era antes. Es un instrumento que hay que usar con cuidado, no debería estar en la mano de niños pequeños”.

El especialista italiano sugiere que la atención no debe estar solamente puesta en la condición de alumnos de los chicos: “Lo que le falta hoy a los niños son los compañeros, los amigos. Nadie se está ocupando de ellos salvo como alumnos. Esto me ha golpeado mucho: para nuestros gobiernos, los niños, o no existen, o existen como alumnos. Como si esa condición fuese la más importante e interesante”. Y agrega que “para los niños y su desarrollo, la dimensión más importante es el juego, la exploración, la posibilidad de vivir experiencias. Y en un momento como este, aparece como imposible”.

Acerca de la actualidad de la escuela, Tonucci remarca que “una escuela que quiere ser igual para todos será una escuela injusta. Un maestro mío decía que “no hay cosa más injusta que considerar como iguales a los desiguales”. Los niños son desiguales, las familias lo son también. Si la escuela se hace con un programa, con libros de textos que son iguales para todos, esto produce una injusticia inmediata. La misma propuesta puede ser incomprensible para algunos y muy fácil para otros”.

“Los niños deberían llevar a la escuela sus experiencias y la escuela ser capaz de elaborarlas. Desde allí, empezar a construir cultura. En este momento, en el que el mundo de los niños se ha reducido a su casa, la propuesta es que este espacio se transforme como un laboratorio educativo y que los padres sean considerados como asistentes. Se podría recuperar una relación casa-escuela que, lamentablemente, en los últimos años se ha perdido con un costo muy alto por parte de la educación y de los niños”

Por último, nuestro entrevistado reflexionó acerca del problema que sufre el mundo entero con los adultos mayores y, específicamente, con los geriátricos: “Poner juntas a personas de mucha edad significa crear una situación innatural. El sentido de la última edad de la vida es estar con los otros, con los pequeños, los nietos. Tenemos algo para contar, para enseñar, somos puntos de referencia”.

Y continúa: “Ponerlos a todos juntos es insoportable. Ahora se ha visto que también es un desastre a nivel médico. Las estadísticas revelan que la mitad de los muertos por coronavirus ocurrieron en casas de ancianos. Y, además, los que saben indican que los geriátricos cuestan mucho más que asistir a las personas en sus casas. Mi propuesta es que, si no pueden nuestros hijos o nietos, debe ser la sociedad quien nos cuide en nuestras casas. Allí tenemos recuerdos, historia y afectos. Perder esto significa un derrumbe psicológico muy fuerte”.