Rayuela: la educación y el cuidado en la primera infancia | Mercedes Mayol Lassalle y Gabriela Fairstein

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Esta semana en Rayuela: la educación y el cuidado en la primera infancia.

En el Día Nacional de la Memoria, la Verdad y la Justicia rememoramos cómo fue la resistencia en las aulas de educación inicial en un país atravesado por el miedo y la muerte. Y también nos preguntamos ¿por qué en la primera infancia todo gesto de cuidado es educativo y toda educación es una forma de cuidado?

Para hablar sobre este tema, estuvieron en Rayuela:
Mercedes Mayol Lassalle, Presidenta Mundial de OMEP (Organización Mundial de Educación Preescolar) y Gabriela Fairstein, doctora en educación, docente de FLACSO, autoras del libro “Educación y cuidado en la primera infancia”. Abordaron un tema clave en la vida de las personas, sus familias y la sociedad. Cómo construir ciudadanía desde la primera infancia y desde el jardín maternal.

A continuación, algunas de las ideas principales en boca de sus protagonistas.

Empezamos con Mercedes Mayol Lassalle, presidenta mundial de la Organización Mundial para la Educación Preescolar (OMEP).

¿Qué pasaba con los jardines maternales durante la última dictadura militar?

Mercedes Mayol Lassalle:
“Pudimos habilitar las aulas para que los chicos siguieran viniendo. Fue muy de contrabando. Y un acto de resistencia, casi te diría individual, que asumimos las maestras. Escondiamos la situación de que la madre, que era justamente la que estaba trabajando en Gotita de agua,- jardín que funcionaba en el edificio de Obras Sanitarias-, había estado desaparecida y después fue prescindida de sus tareas. Y entonces los niños dejaban de tener el derecho de concurrir. Sin embargo, nosotros lo hicimos por convicción a nivel pedagógico, ideológico, didáctico. Bueno, vos sabés que la pedagogía es política. También se prohibió Piaget, se prohibió María Elena Walsh, pero nosotros seguíamos cantando.”

¿Qué reflexión final podemos hacer sobre la tragedia que vivió la Argentina y las primeras infancias?

Mercedes:
“Siempre tenemos que estar peleando con esperanza por la ampliación de derechos y por la realización de los derechos humanos de los niños pequeños. Y esta ha sido una postura y una lucha muy antigua. Es una lucha que sigue creciendo y que nosotros esperamos que sea apreciada en las reflexiones, que volcamos con Gabriela en este libro. Nos posicionamos justamente desde una pedagogía de la infancia, como lucha política y como reconocimiento de la dignidad de los niños y niñas pequeños desde el mismo momento en que nacen.”

¿De qué se trata el libro?

Gabriela Fairstein:
“Nosotras resaltamos que en la primera infancia todo acto de cuidado es un acto pedagógico. Cuando cuidas estás educando, cuando alimentas un bebé, cuando vestís a un bebé, cuando lo abrigás, estás educando porque también lo estás introduciendo en la cultura. Para dar cuenta del sentido de la educación en la primera infancia, hay que tener presente que se trata de dos acciones inseparables: la educación y el cuidado.”

¿Qué pasa cuando el estado no está presente con políticas específicas como por ejemplo con la formación docente?

Gabriela:
“Ante la ausencia del Estado en gran parte de nuestra comunidad, la sociedad civil se organiza para brindar este tipo de atención, pero allí hay ausencia de formación. Resaltamos la importancia de brindarles algún tipo de formación para que puedan generar otro entorno de crianza. Hablamos de entornos de crianza enriquecedores. 

Otra de las cosas que discutimos en el libro es la idea de escolarizar, de mostrar que lo pedagógico no es necesariamente lo escolar. La posibilidad de ampliar los horizontes culturales del desarrollo es otra idea que señalamos. No es lo mismo crecer en un ambiente donde te hablan, donde te nombran, donde el lenguaje circula, que crecer en un ambiente donde el lenguaje no circula.”

¿Qué parámetros hay que tener para elegir ese lugar donde uno quiere que cuiden, eduquen a un bebé?

Mercedes:

“Yo diría que hay que mirar más allá de los horarios y de la accesibilidad. Hay que mirar cómo está constituido el equipo docente y el directivo, qué profesionalidad tiene, qué nivel de actualización, qué proyecto educativo propone, cómo es la apertura frente a la familia. Un indicador muy fuerte es que sean muy flexibles, que permitan en cualquier momento del día el acceso a la familia, desde ya, guiado con contención, con cierto marco de funcionamiento para la tranquilidad de todos los niños. Poder entrar, poder ver que pasa, estar informados de cómo es la evolución de cada uno de los niños y niñas. El jardín no tiene que ser una caja negra, una caja cerrada.”

“No puede haber una oposición, una tensión entre familia y jardín, el personal profesional, tanto el equipo directivo, el docente y todo el personal auxiliar, tiene que estar capacitado, entrenado para poder contener, orientar, guiar y mostrar con transparencia que es lo que se hace. Los niños pequeños se sienten confiados cuando la familia está confiada en la institución.”

¿Cómo estamos en materia de formación docente?

Mercedes:
«Yo creo que la posibilidad de la capacitación permanente en servicio, el planteo de políticas de enseñanza que sostengan a los maestros durante toda su acción, va a hacer posible esa reflexión permanente sobre la práctica que se transforma en verdadera experiencia y que se diferencia de la antigüedad. La antigüedad es nada más que tiempo transcurrido. La experiencia es pensar en la práctica, pensar todo el tiempo y por eso Loris Malaguzzi, referente de las escuelas Reggio Emilia, tan conocidas en el mundo entero decía: Nosotros debatimos, debatimos y debatimos. No tenemos recetas. Eso va a permitir que la educación infantil evolucione, que la pedagogía evolucione. Seguir pensando a las infancias y seguir adaptándonos a los cambios generacionales, a los cambios políticos, inclusive pedagógicos y adaptarnos a este protagonismo de las infancias que también tienen que tener voz cuando debatimos los adultos. Los niños también tienen que tener voz en evaluar qué es lo que pasa en el jardín y qué es lo que necesitan de los jardines.”