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Verónica Llinás y Solita Silveyra pasaron por Rayuela

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Esta semana, Verónica Llinás y Soledad “Solita” Silveyra dos grandes actrices argentinas, estuvieron en Rayuela en la víspera del estreno de “Dos locas de remate”, la obra que protagonizarán a partir de esta noche en el Teatro Astral. A lo largo de la entrevista hablaron sobre la grieta que divide a la sociedad, la crisis de la cultura y el teatro en tiempo de pandemia, y por supuesto, a horas del debut, compartieron emociones, temores y expectativas de una comedia que dará que hablar.

El viernes 18 de junio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dictaminó la reapertura de salas de teatro y cine, con el 50 por ciento del aforo. De esta manera, uno de los sectores más castigados por las medidas tomadas a causa de la pandemia comenzó a planificar el retorno a escena. El caso de “Dos locas de remate”, dirigida por el experimentado Manuel González Gil, es singular porque tenían previsto estrenar el 15 de abril pasado, pero las restricciones sanitarias postergaron hasta este viernes el estreno.

Verónica Llinás y Soledad Silveyra son actrices queridas por su público y reconocidas por sus pares. Llinas acaba de sumar a una larga lista de galardones, el Premio Konex, 2011-2020 a Mejor actriz televisiva. Por su parte, Silveyra cuenta con múltiples reconocimientos a lo largo de su extensa trayectoria. Ambas señalan, sin embargo, que el verdadero premio es el que se recibe con el reconocimiento del público. Faltan horas para el estreno, después de muchos meses de cierre de salas teatrales, en un contexto de crisis en el mundo de la cultura, y es mucho lo que se pone en juego. Por eso esta entrevista es una conversación muy particular.

Silveyra, destacada actriz recordada por miles de argentinos por sus actuaciones en Rolando Rivas Taxista, Made in Lanús, Campeones de la vida, Monzón, entre tantas otras, afirma que “va a ser muy difícil poder contener la emoción de este momento. Es volver a empezar”. Verónica, cuyos inicios fueron en Parakultural, Las gambas al ajillo y más adelante en recordadas performances como La mujer de los perros.La odisea de los giles, Viudas del Rock and Roll y tantas otros papeles, agrega: “Estamos aprendiendo juntas. Todos saben que el escenario es una plaza de toros, muy candente, y hay que trabajar permanentemente con sus miserias y sus generosidades. Las dos comprendemos que el trabajo es conjunto y esta es la clave de todas las cosas, no solo en la actuación. Es un aprendizaje también, porque esta es una cultura muy individualista, muy del ego. Somos muy de invadir, de ganar terreno”.

Es la primera vez que estas dos talentosas actrices trabajan juntas: “Siempre la admiré muchísimo”, destaca Verónica. “No conocía su forma de trabajo, dedicación y obsesividad, que es muy parecida a la mía”. Por su parte, Solita no ahorra elogios para con su compañera: “Es una mujer con una energía, una sabiduría, una potencia y una profundidad admirables. Ahora nos falta la risa de la gente y ahí es donde vamos a terminar las dos de confiar absolutamente la una en la otra”.

Consultadas acerca del individualismo y la grieta, nuestras entrevistadas  no esquivan el bulto: “Yo estoy sufriendo mucho  esta grieta absurda. Me canso de decirlo, pero siento que es como un cuerpo que tiene una enfermedad autoinmune, donde el cuerpo se ataca a sí mismo”, sostiene Llinás. En la misma dirección, Solita asegura que “tampoco se habla con la verdad. No hay un orden de prioridades. Yo ahora quiero saber por qué diputados voy a votar. Hay una ciudadanía que se tiene que poner más responsable. El otro día un amigo me dijo una frase que me dolió mucho: “Somos una sociedad de cínicos”. Y me dio mucho miedo”.

En la política se han corrido los ejes, de pronto empieza a no ser el objetivo el bien común sino la acumulación de poder, que termina siendo el triunfo de lo individual”, agrega Verónica. “No puedo dejar de pensar que el camino es tratar de modificar la cabeza, las individualidades de todos. Esto no lo veo en una facción o en otra, sino en todo el mundo. No hay sensación de trabajar cooperando, se quieren exterminar el uno al otro”.

Precisamente, Dos locas de remate aborda la cuestión de las divisiones en una familia muy particular. Tras 20 años de no verse, dos hermanas se reencuentran en lo que será una convivencia muy difícil de lograr. “Hay una grieta”, indica Verónica. “Si escuchás las cosas contadas por Catalina (el personaje de Solita), es una realidad. Y si la escuchas contada por Julia, es otra opuesta. Para una, la loca es la otra, y para la otra, a la inversa”.

Silveyra, confiesa que “esta cosa de los vínculos para el público va a ser importante. Se van a ver reflejados, en algún lugar, en alguna frase. Esto pasa siempre en las familias”.

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