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Eduardo Sacheri, escritor y guionista, estuvo en Rayuela

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Esta semana, Eduardo Sacheri, reconocido escritor y guionista argentino, estuvo en Rayuela. En diálogo con Silvia Bacher compartió el proceso de  escritura de su más reciente novela “El funcionamiento general del mundo”,  (Penguin Random House). También opinó sobre los desafíos de la educación hoy en Argentina, el debate virtualidad / presencialidad, los nuevos modos de lectura adolescente. sobre el uso del lenguaje inclusivo. Estos son algunos de los temas que abordaron en una charla imperdible.

Eduardo Sacheri, Licenciado en Historia, profesor en escuelas secundarias del conurbano bonaerense, ha publicado cuentos y novelas. La primera, La pregunta de sus ojos (2005), fue llevada al cine por el director Juan José Campanella con el título El secreto de sus ojos. La película ha recibido numerosos premios, entre ellos el Oscar a la mejor película extranjera en 2009. Papeles en el Viento también fue llevado al cine dirigida por Juan Taratuto. “La Noche de la Usina” (2016), Premio Alfaguara, fue llevada al cine (“La Odisea de los giles”) dirigida por Sebastián Borensztein y producida y actuada por Ricardo Darín, entre muchxs otrxs.

La particularidad de su más reciente novela “El funcionamiento general del mundo”,  (Penguin Random House) escrita y publicada durante la pandemia, es que Sacheri decidió realizar un viaje por la Patagonia argentina similar al que hicieron Federico, Candela y Joel, los protagonistas de la historia. “Hay libros en los que uno se documenta leyendo o conversando. En este caso, una parte del libro me sugería documentarme viajando, anticipando el mismo viaje que hacían mis protagonistas. Me parecía importante, más allá de que ya había estado por la Patagonia, reproducirlo en ese contexto. Por eso, en 2019, antes de este tiempo tan traumático de pandemia, en pleno invierno, agarre el auto y me fui por la Ruta 3”.

En todos sus novelas llevadas al cine, el autor participó como guionista. Según sus palabras, esta transición (del papel al cine) “es estimulante y trabajoso. Me gusta que suceda, me entusiasma cuando alguien del mundo del cine se acerca entusiasmado por la novela y me propone que la hagamos película. Al mismo tiempo, trabajar en la adaptación, que es algo que yo prefiero hacer, involucrarme, no limitarme a vender los derechos. Obliga a negociar, dialogar, proponer, sugerir. Todas acciones que uno con la literatura no ejecuta. Al escribir un libro, vos estás más con tu propia cabeza y corazón. Para una película no, es un fenómeno más colectivo. Ese ejercicio de comunicación, de negociación, exige que acomodes la cabeza y que estés dispuesto a moverte. Este estilo de trabajo lo inauguramos con Campanella, cuando hicimos El secreto de sus ojos. Y me gustó”.

Precisamente, durante la entrevista pudimos escuchar los saludos del director cinematográfico Juan José Campanella, la actriz Rita Cortese, la escritora Claudia Piñeiro que acaba de ganar el Premio Hammett en la Semana Negra de Gijón y el periodista Alejandro Apo.

A partir del mensaje de Campanella, Sacheri recordó una anécdota que vivieron durante el rodaje de “El secreto de sus ojos”, en la que el personaje de Soledad Villamil le dice “pánfilo” al de Ricardo Darín: “Es una de las tantas cosas que discutimos en la película. Juan siempre se refiere a esa escena porque yo le pedí mil veces, cuando estábamos con el guión y el rodaje, de cortar esa escena 15 segundos antes. Porque me gustaba más sin esa claudicación final de Ricardo y sin esa dulce reprimenda de Soledad, diciéndole pánfilo. Yo prefería no hacerla pero donde manda capitán no manda marinero”.

Además de su trayectoria como escritor, Sacheri ejerce como profesor de historia desde hace muchos años. A la pregunta sobre cómo vive este tiempo tan complejo, reflexiona: “Como muchos. Enfrentamos como pudimos esta situación que arrancó en marzo de 2020. Como soy docente en la Provincia de Buenos Aires, sólo tuvimos un poco de presencialidad, al principio de este año. Ahora la hemos recuperado hace un par de semanas. Hacemos lo que podemos, que entiendo es bastante poco. La cuestión de verse, juntarse, compartir un espacio, en la educación es imprescindible”.

La consulta por el debate de la necesidad (o no) de la presencialidad en las escuelas: “Es verdad que esta cuestión ganó un espacio en la agenda pública que los temas educativos no suelen ganar. Y deberíamos, aún en la normalidad, darnos el espacio y el tiempo como para hablar de educación. Siempre fui de la postura que lo último que tenían que cerrar eran las escuelas. Si no había otra alternativa, bien. Pero que lo primero que tenían que abrir cuando se pudiera, tenían que ser las escuelas. No porque la mera presencialidad solucione los problemas, sino porque la no presencialidad agravar problemas preexistentes”.

Lo vincular es importantísimo en la escuela, en todos sus niveles. La ventaja es que los chicos son muy flexibles, se adaptan y podrán recuperar el tiempo perdido en todas las áreas. Pero que lo puedan recuperar no significa que el problema no esté”, agrega. “Me parece que el sistema educativo debería estar sumamente alerta con respecto a las dificultades de largo plazo que presenta. Yo escucho a colegas y autoridades de todos los niveles con una mirada bastante complaciente en cuanto a cómo anda el sistema educativo argentino, fuera de la cuestión de la pandemia lo digo. Yo no tengo esa visión tan optimista que a veces veo a mi alrededor”.

De todos modos, Sacheri indica que hay aspectos positivos para rescatar de este tiempo complejo que nos toca vivir: “Como en otros ámbitos laborales, la pandemia aceleró cambios y adaptaciones que de otro modo hubieran llevado más tiempo. En ese sentido, creo que los docentes y chicos terminaremos la pandemia más habituados al manejo de algunas herramientas tecnológicas y eso va a estar bueno. Nos podremos comunicar de maneras más diversas”. Y continúa: “Otro elemento positivo es que parte de la sociedad haya insistido tanto en la necesidad de tener las escuelas abiertas porque eso habla de poner la educación en tanto deseo público, que no es algo que se vea con frecuencia. Sin embargo, para que esto fructifique en cosas positivas hace falta un trabajo muy comprometido de todos los sectores involucrados. El trabajo de los docentes es importantísimo pero al mismo tiempo tenemos una responsabilidad enorme en cuanto a nuestra preparación, flexibilidad, disposición al trabajo que son un requerimiento básico del sistema. Tenemos el derecho de exigir buenas condiciones de trabajo pero tenemos que ofrecer también excelencia en lo que ofrecemos a la sociedad en ese rol de docentes”.

Ante la consulta sobre el estereotipo que sugiere que lxs jóvenes tienen un escaso apego por la lectura, Sacheri rechazó de plano esta idea: “Soy de la idea de que hay nuevas formas, mas que abandonos. Al contrario, me parece que ese estereotipo de que los adolescentes no leen es erróneo. Suelo ver adultos que leen menos que adolescentes porque el lugar de la escuela sigue siendo un lugar de lectura.  La participación en las redes son formas de lectura y escritura que para mis alumnos de hace 20 años no existían.  Estas nuevas lecturas y escrituras son muy diversas, están parcializadas, suelen ser muy fragmentarias”.

Por último, le preguntamos al ganador del Premio Alfaguara 2016 por La noche de la usina cuál es su opinión sobre la utilización del lenguaje inclusivo. “Mi postura personal es que lo respeto porque entiendo adónde apunta y respeto el objetivo que se propone. Aunque coincida en los objetivos, no me parece un método idóneo en la dirección de ese objetivo. Yo prefiero el lenguaje como punto de encuentro pensado como que si compartimos reglas gramaticales, morfológicas, nos entendemos mejor y no hace falta que las modifiquemos en aras de visibilizar algo. Yo creo que con el idioma que tenemos las podemos visibilizar”.

Y cerró con una reflexión final: “No quiero oponerme ni denigrar a quien lo utiliza. Pero en lo personal no lo uso porque siento que deben ser mis actitudes, mis aproximaciones y miradas sobre los demás los que deben constituir la inclusión”.