El sociólogo Pablo Alabarces pasó por Rayuela

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Esta semana, Pablo Alabarces fue el invitado principal en Rayuela. El doctor en Sociología compartió las ideas centrales de su nuevo libro, cuyo título define, provocativamente, como ‘un chiste’, «Pospopulares: Las culturas populares después de la hibridación».

En un diálogo sobre temas que cruzaron coyuntura y trasfondo, analizó los cambios que se dieron (y los que no) en los últimos 30 años en la cultura. ¿Logró ésta construir sociedades más democráticas? ¿Es justa la cultura? ¿Tiene sentido hoy hablar de cultura popular y masiva?

Para comenzar, Alabarces subrayó que durante 30 años los dos libros más importantes que estudiaron la idea de cultura popular fueron De los Medios a las Mediaciones, de Jesús Martín Barbero, y Culturas Híbridas, de Néstor García Canclini. “La idea de usar el concepto de “pospopulares” tiene el sentido de cuestionar «¿después de estos 30 años, entonces, no podemos hablar más de lo popular?» .

La hibridación fue el gran concepto que acuñó Garcia Canclini. En ese momento, afirmó que ya no había más ni popular, ni culto, ni masivo. Todo era híbrido. ¿Qué pasa después de que todo se hizo híbrido?”.

Tras escuchar un fragmento de la entrevista a García Canclini en Rayuela, Alabarces opinó que «el trabajo de Néstor siempre estuvo alentado por un optimismo político a toda costa. En su ultimo libro (Ciudadanos reemplazados por algoritmos) él retrocede y dice que las grandes promesas optimistas, liberadoras y democráticas de Internet están siendo reemplazadas por nuevas y mas perversas formas de dominación».

El titular de la cátedra “Cultura Popular y Masiva” de Ciencias de la Comunicación (UBA) destacó que “la pregunta organizadora de mi libro es no tanto qué es la cultura popular hoy, que trato de responder, sino qué sentido tiene pensar hoy en la cuestión de la cultura popular”. Y continuó: “Nuestra preocupación siempre fue por el sentido de lo democrático, sobre todo en América Latina que nunca dejó de ser un continente desigual y muy poco democrático. No tanto en términos formales, políticos, sino especialmente en términos de distribución de la renta, de derechos, acceso a oportunidades y también de acceso y producción cultural”.

Respecto a esta cuestión del aspecto democrático en la cultura, nuestro entrevistado sostuvo que “no podemos hablar de cultura, y solamente cultura, sencillamente porque está lejos de ser democrática, en la cual cada uno consume, produce, difunde los bienes simbólicos que le vienen en gana o necesidad, sin preocuparse demasiado por establecer jerarquías, sub alternidades, decidir quién puede hablar y quién no. En ese contexto, no hablaríamos de cultura popular, no haría falta ponerle un adjetivo. Pero nuestras sociedades siguen siendo profundamente antidemocráticas, jerárquicas y represivas”.

«La cultura es procesar simbólicamente lo real y tratar de solucionarlo como se pueda. cambiarlo, aceptarlo, rechazarlo, transformarlo», amplió Alabarces. «Son las herramientas que tenemos a mano para sobrevivir, interactuar en este mundo complejo, caótico e injusto. Y la cultura es muy injusta».

Durante el programa, se escucharon saludos y reflexiones de colegas como  Mariano Siskind (desde la Universidad de Harvard, Boston), el ensayista colombiano Omar Rincón y el sociólogo Pablo Semán, quien hizo referencia a las producciones simbólicas de los sectores populares. Sobre su tocayo y amigo, Alabarces destacó que su trabajo “es lo que a mi me permite que decir que existe algo que podemos llamar cultura popular, que está por fuera de lo visible como cultura de masas que, a su vez, tiene la pretensión de ocupar todo el espacio de lo cultural. Pareciera que no hay nada que quede fuera de la cultura de masas. Y, sin embargo, hay dos cuestiones que están por fuera: la vieja cultura culta y el mundo simbólico de las clases populares de las que hablaba Pablo (Semán)”.

En la segunda parte, el programa se centro en el análisis de Alabarces de los Juegos Olímpicos, el evento deportivo por excelencia que despierta pasiones en todo el mundo cada 4 años. En este caso, a causa de la pandemia, Tokyo 2020 se debió realizar este año y con la particularidad que no hubo público presente en las distintas disciplinas. “El deporte profesional moderno es deporte con público, con medios de masas, circulación popular”, señaló Alabarces. “Un Juego meramente televisivo no es un juego completo. Supongo que la experiencia del atleta también toma en cuenta esto que falta. la ovación, el llanto. Falta esa experiencia cultural del deporte”.

Otra cuestión que me preocupa mucho, a nivel local, es que desaparecieron los deportistas populares. El fútbol, que es todavía el deporte más democrático en el sentido de la popularidad de sus practicantes, ni siquiera pasó una primera ronda”, agregó Alabarces. “Esto me lleva a una reflexión acerca de las políticas deportivas en la Argentina ya que las clases populares ya no pueden llegar al alto rendimiento. Otra muestra de la diferencia y lo antidemocrático es el hecho de que las clases populares argentinas no llegan al alto rendimiento. Alguien hace mucho decía que «Maradona fue lo que fue, es lo que es, pero hoy no hubiera podido jugar en la primera de Argentinos Juniors, porque no hubiera pasado la revisación médica».

 * Pospopulares: Las culturas populares después de la hibridación forma parte de los ensayos que impulsa el Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados en Humanidades y Ciencias Sociales (CALAS) y su lectura es de acceso gratuito: http://www.unsamedita.unsam.edu.ar/product/pospopulares/