Lucía Fainboim, de Faro Digital, estuvo en Rayuela para hablar del grooming

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Lucía Fainboim, directora de educación en Faro Digital, también estuvo esta semana en Rayuela para hablar de grooming, una problemática creciente en la sociedad que cada vez está más digitalizada.

 

La especialista comenzó explicando que “el grooming es, por definición, el contacto de una persona adulta, mayor de edad, hacia un niño o adolescente en entornos digitales con un fin sexual. Es una comunicación que puede ser por videojuegos, redes sociales o Whats App. Muchas veces parte de un perfil falso; estos abusadores generan mucha confianza, tipico del abuso sexual infantil”.

 Este mes, la Cámara de Diputados convirtió en ley un proyecto por el cual se establece la creación de un Programa Nacional de Prevención y Concientización del Grooming o Ciberacoso contra Niñas, Niños y Adolescentes. El objetivo del programa es prevenir, sensibilizar y generar conciencia en la población sobre la problemática del grooming o ciberacoso a través del uso responsable de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y de la capacitación de la comunidad.

Esta campaña fue llevada a cabo, en forma conjunta, por el Ministerio de Educación de la Nación, su par de Justicia y Derechos Humanos y la Secretaría de Medios y Comunicación Pública.  Fainboim resaltó que “no es un dato menor que el Ministerio de Educación esté liderando porque costó muchos años que todos y todas entendiéramos que en estas cuestiones la mayor prevención es la educación, capacitar a los docentes, que sea parte de la currícula”. Y agregó que “los chicos viven buena parte de su vida conectados. Nos tiene que caer la ficha de que nuestro rol como adultos es irreemplazable y tenemos que trabajar en una educación para que los chicos tengan herramientas de uso responsable”.

En cuanto a las recomendaciones que puede dar, desde su lugar de especialista, Fainboim señal que “cada familia debe empezar a pensar cómo hablar de Internet con los chicos, es un tema que no se piensa mucho. Se vuelve una temática un poco tabú y hay que empezar a hacerlo parte de la cotidianeidad. Hay que predicar con el ejemplo, no pedirles a los chicos que hagan cosas que nosotros no hacemos porque sabemos que aprenden mucho más de acciones que de diálogo. Cuando uno empieza a charlar en casa fluidamente sin esperar a que haya un problema, uno como adulto se va posicionando. “Yo también existo en este mundo digital””.