Rayuela: ¿Cómo cursan la educación formal los niños y jóvenes que viven en el exterior? | Candelaria Zapp y Silvia Raquel Fernández

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Esta semana en Rayuela: ¿Cómo cursan la educación formal los niños y jóvenes que viven en el exterior?

¿Quién no soñó alguna vez en viajar por el mundo, recorrer distintos países, conocer distintas culturas y hacer de su proyecto de vida un viaje continuo? ¿Conocés el Servicio de Educación a Distancia del Ministerio de Educación de la Nación?

Para hablar sobre este tema, estuvieron en Rayuela:
Candelaria Zapp quien nos cuenta la experiencia de enseñar, aprender y viajar mientras en familia recorrieron 362.000 kilómetros durante 22 años en un auto de 1928 por los cinco continentes con cuatro hijos.

Además, Silvia Raquel Fernández, creadora y ex coordinadora del Servicio de Educación a Distancia (SEAD), el programa del Ministerio de Educación de la Nación que ofrece la posibilidad de formarse en el nivel primario y secundario a niños y jóvenes residentes en el exterior. Comparte la historia de este programa que fue impulsado durante el advenimiento de la democracia y hoy brinda servicios a miles de familias.

A continuación, algunas de las ideas principales del programa en boca de sus protagonistas.

Empezamos con la entrevista a Candelaria Zapp, madre y maestra improvisada de cuatro hijxs con los que recorrió el mundo.

¿Cómo fue la experiencia de educar a tus hijos a distancia?

Candelaria Zapp:
La experiencia que tuve con los chicos, sentarme y dedicarles tiempo, fue maravillosa. Eso fue increíble porque yo soy muy determinante y todos los días me sentaba a dar la escuela y destinaba ese tiempo para ellos. Conversábamos sobre cosas que, por ahí, si hubieran ido a un colegio, yo no las hubiera hablado con ellos. Por ejemplo, en Ciencias Naturales tocaba hablar del agua. ¿Qué piensan ellos del agua? ¿Es inagotable o no es? ¿Cómo la cuidan en este país o en el otro? Lo mismo sobre el reciclado o de un pensador o de un científico. Entonces hablamos cosas súper interesantes que me hace conocer a mis hijos con más profundidad. Así que fue muy linda esa parte.”

¿Tuvieron algún tipo de complicaciones?

Candelaria:
“Claro que existieron las complicaciones, porque además tengo cuatro hijos en diferentes niveles. A cada uno le doy clases por separado, cuando le doy recreo a uno, me siento con otro. Además nosotros estamos en casas de familia y se nos complicaba un poquito. Si bien ellos aprendían otras cosas de esa familia, se me complicaba porque tenían otros programas para ver o hacer en ese lugar. Entonces encontrar la rutina era complicado, pero aún así todos los días les tocaba hacer escuela.”

¿Qué es lo más importante que aprendieron tus hijos en este viaje?

Candelaria:
“Lo más importante que mis hijos han aprendido es cómo se puede cumplir un sueño. Porque ellos vivieron el sueño. No es que nosotros les dijimos: ¡vayan por sus sueños chicos! Sino que les mostramos cómo se puede cumplir. Le mostramos cómo el mundo está preparado para sus sueños. Que no hay que saber todo, no hay que saber de mecánica, saber de medicina, saber de técnica, de diplomacia para cumplir un sueño. Entonces todos los desafíos que se nos iban presentando, ellos los vivían y veían cómo se solucionaban. Eso es lo que nosotros queremos que aprendan, que el mundo está preparado para sus sueños y que no tengan miedo a la gente”.

¿Qué aprendiste de tus hijos?

Candelaria:
“Que no hay que complicarse mucho las cosas. Hay que siempre ser niños, por ejemplo yo cuando los miro a ellos con quienes hemos estado en muchísimas casas de familia. Nosotros con Herman, mi esposo,  después de probar tantos colchones duros ¡ay no, qué duro! o bañarnos con el agua fría con un tachito en Indonesia o en cualquier lugar y ver los chicos, la felicidad de dormir en cualquier colchón, de encontrar el juego en todo. (…), eso es lo que aprendí. Hay que siempre darle una mirada de niño a las cosas para poder asombrarte y no que todo lo es: ¡Uy! ¿Qué pasa si se rompe el auto? ¿Qué pasa si nos quedamos sin dinero?¿Cómo vamos a hacer esto? ¿Cómo va a ser aquello? Ese es un temperamento adulto. Entonces eso es lo que he aprendido de mis niños al verlos crecer en el mundo.”

Silvia Raquel Fernández, pedagoga y una de las creadoras del Servicio de Educación a Distancia (SEAD), nos contó los orígenes del programa del Ministerio de Educación nacional que capacita alumnxs de Argentina que residen en el exterior.

¿Qué es el SEAD?
Silvia Raquel:
Es un servicio de educación a distancia para hijos de argentinos radicados temporalmente en el exterior. Brinda educación primaria y secundaria. Es un servicio que les sirve para que, cuando regresen a la Argentina puedan reincorporarse sin ningún problema a la escuela.

“En 1984, con la llegada de la democracia, había muchos argentinos radicados en el exterior que no habían ido por trabajo, había muchos exiliados y por supuesto debía ser para todos, no sólo para hijos del cuerpo diplomático o de empresario derecho .Y ahí se armó un servicio de educación a distancia, con materiales preparados especialmente para educación a distancia.”

¿Cómo estaba armado el sistema?

Silvia Raquel:
“El sistema estaba basado en el alumno, en los materiales, en el profesor, que sería quien preparaba los material y que también tenía contacto con los alumnos a través de la tutoría. Porque siempre en los servicios de educación a distancia uno necesita un tutor. En este caso los padres eran los tutores presenciales porque la presencialidad es importantísima. Entonces todos estaban involucrados: padres, alumnos y equipo de SEAD en este proceso de enseñanza-aprendizaje.”

¿De qué forma se evaluaba el proceso de aprendizaje?

Silvia Raquel:
“Si bien había una evaluación de proceso en las actividades que estaban en las en las carpetas, no había muchas formas de comunicación, era nada más que por correo postal. Entonces se evaluaba cada dos meses, se les mandaba una evaluación. Para aprobar el grado tenía cuatro evaluaciones. Si estaban a menos de 100 kilómetros las hacían en una representación diplomática y si no, en su domicilio. A estos chicos, en un comienzo, se les daba una actividad de investigación aparte para que no hubiera diferencia con los que se presentaban en las  embajadas. Ese era el proceso.”

¿Cuál fue el impacto de internet en el sistema?

Silvia Raquel:
Fue maravilloso, al principio teníamos nada más que el correo electrónico. El e-mail abrió miles de posibilidades porque las carpetas se mandaban en archivos adjuntos, era rápido, seguro y nos permitía comunicarnos casi permanentemente. Las evaluaciones también se mandaban por ese medio.”

¿Qué cambios se introdujeron a partir de la pandemia?

Silvia Raquel:
Hicieron todas las evaluaciones a través de internet con cuestionarios, o sea, a través de la plataforma. Ellos siguen teniendo una semana para completarlas y saben qué día se manda la evaluación. Una vez que ellos entran al área de la evaluación, por ejemplo matemática, tienen que terminarla en una hora más o menos. Después al día siguiente pueden entrar a la otra área.