Marisa Vázquez y Pamela Victoriano: “En el tango el machismo hizo un gran caldo de cultivo”

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Esta semana, Marisa Vázquez, fundadora de Tango Hembra, y Pamela Victoriano, directora de La Empoderada. Orquesta Atípica, fueron las protagonistas de Rayuela. El tango, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por UNESCO, reflejó durante décadas la cultura de una sociedad profundamente machista en la que la voz de la mujer estuvo vedada.

Sin embargo, a pesar de eso, se animaron a intervenir, de diversos modos, mujeres pioneras de la talla de Azucena Maizani, Maria Luisa Carneli (firmó sus tangos con los seudónimos Luis Mario y Mario Castro), Rosita Quiroga, Nelly Omar, Tita Merelo y, más cerca en el tiempo, Eladia Blazquez, que presentó su primer álbum de tango  avalado en la contratapa por Homero Expósito, Cátulo Castillo y Julián Centeya. Por primera vez una mujer se ponía al frente de una obra completa.

El cambio de paradigma cultural, social, económico, que impulsa la mayor presencia femenina en los diferentes ámbitos se refleja también en hechos culturales que supieron ser reductos machistas como el tango. Así surgen y se consolidan diversos colectivos tangueros. En este programa de Rayuela nos preguntamos: ¿En qué medida estos espacios aportan a la visibilización, concientización y eventual ruptura de desigualdades de género dentro del sector? ¿Cómo revertir la cultura machista que durante décadas fue la esencia de la música rioplatense? ¿Es feminista el nuevo tango? ¿Qué caracteriza el proceso que incorpora las voces femeninas y de disidencias en el tango? ¿De qué hablan las letras de las nuevas canciones?

 


En 2018, Marisa Vazquez, cantante, compositora, abogada especializada en derecho penal, fundó Tango Hembra, un colectivo feminista de mujeres y disidencias. “Ese año, después de militar el feminismo me pareció un momento bisagra, muy apropiado para juntarme con mis compañeras de trabajo. Y armé un encuentro de mujeres músicas y cantantes, periodistas y demás en el espacio Oliverio Girondo”, recuerda. “A partir de esa experiencia, de escucharnos y contar lo que nos pasaba, arranca Tango Hembra. Hoy tratamos de bregar por nuestros derechos en el sector, que están muy postergados y apoyándonos mucho en este momento de pandemia”.

Precisamente, ese mismo año se creó La Empoderada. Orquesta AtípicaPamela Victoriano, violinista, cantante y arregladora, docente, directora de Orquesta y Coro, directora de La Empoderada, cuenta que “a principios de 2018 se generó un grupo de Facebook, llamado Banco de Mujeres Músicas, en donde la creadora estaba buscando una música mujer para que tocar con ella. De repente esas amigas sumaron a otras y en una semana eran miles de personas”.

Ese año, en lo que respecta a mujeres músicas, hubo una gran explosión que fue como un despertar”, continúa Pamela. “Dijimos ‘puede haber otra forma de hacer las cosas, de trabajar’. Esa gran necesidad de poder descubrir eso fue lo que hizo que aparezcan muchas mujeres. Y, a los pocos días, una compañera dijo que quería armar una orquesta de cuerdas de mujeres y necesitaba una directora. Y yo me postulé”.

Históricamente, el tango fue un espacio muy asociado del machismo. En este sentido, Marisa, nominada en los últimos premios Gardel por su disco Arde, acepta que “es uno de los grandes bastiones del machismo. En el tango el machismo hizo un gran caldo de cultivo. Desde las letras que hacen apología del “bife”, del sopapo, la toalla mojada, pero también hay que tener la coherencia de saber qué era lo que sucedía en la sociedad toda. El tango lo único que hacía era recoger esas historias de vida y llevarlas a la canción”.

Durante el programa Adriana “Gata” Varela y Lidia Borda, dos referentes ineludibles a la hora de mencionar a mujeres del tango, dieron sus testimonios. Ambas coincidieron en que el machismo es un problema que existe en este género musical aunque destacaron que ninguna lo sufrió en carne propia, gracias al apoyo de los compañeros que tuvieron (y tienen) durante sus exitosas carreras.

Respecto al nombre del colectivo que fundó hace ya 3 años, Marisa reconoce que “es un grotesco, porque es tan tonto y desagradable decir que el tango es macho, como se dijo hasta ahora y nadie se quejó, a decir que el tango es hembra. Es poner un poco sobre el tapete las cosas que venimos sosteniendo a lo largo de los años, sin pensar”.

De todos modos, considera que el nombre elegido ya cumplió su cometido y que es hora de pensar en un cambio. Además, sostuvo que “durante muchos años de trabajo siempre me dijeron que los cantores de tango eran varones y que el tango era macho. Sufrí todo tipo de maltrato y destrato, discriminación adentro del ambiente, que es un gueto de varones. Creo que gran parte de las cosas que valen y cuestan están en poder de los hombres. Por suerte eso está cambiando”.

Con el cambio de paradigma y la presencia cada vez más fuerte de las mujeres en el sector, también era hora de que las letras de las canciones sufrieran modificaciones. La fundadora de Tango Hembra explica que “hoy cuentan historias actuales. Yo hablo de violencia de género, de trata de personas. Contamos las cosas que nos pasan a las mujeres, que a veces son iguales a las de los hombres, porque cuando hablamos de amor creo que el ser humano está atravesado casi de la misma forma, o cuando contamos un barrio, posiblemente un hombre pueda cantar ese tango porque justamente es ese barrio el que quiero contar. El hecho que nos den la posibilidad de la voz, de la palabra porque lo que no se dice no existe”

“Hasta ahora, nosotras las letras del tango salvo por el año que aparece tardíamente en los 60, porque las mujeres escribían tímidamente, la letra era de los varones. La palabra que tiene una vital importancia, constituye el universo humano, la palabra, mas allá de la música, que también fue un patrimonio de hombres. Las mujeres tienen el papel de cancionistas pero nunca cantan n orquestas, ni Troilo, ni nadie tiene cantantes mujeres. Aparecen eventualmente como invitadas, Nelly Vázquez como invitada de Troilo con uno o dos temas, el hecho es que poder contarnos en primera persona no era posible. Siempre hago un chiste, que en el tango nos han dicho de todo, feas, gordas, flacas, loros, zorras, chorras, siempre se habla de la mujer abandónica. ¿Quién cuenta por qué se iban esas mujeres de los tangos? A lo mejor las fajaban, capaz estaban cansadas de planchar, lavar, cocinar y era mejor venirse al centro, a la mala vida, como decían ellos. O se encontraban con la mujer después de 20 años y te contaban que estaba ´flaca, fané y descangayada/ la vi esta madrugada salir del cabare/ fiera, tres cuartas de cogote /una percha en el escote, bajo la nuez,/ vieja, vestida de pebeta´. De todo le dice. Pasaron 20 años y la mujer no era la misma mujer. ¿Quién cuenta como estaba él? Gordo, pelado y con problema de próstata, digo yo. No hay  tangos que hablen de eso”.

Además, agrega que ahora se describe a una mujer “empoderada, como el nombre de la Orquesta. Que tiene derecho a una sexualidad libre, igual que el hombre que antes iba de farra y hacia lo que quería mientras la mujer esperaba tejiendo crochet atrás de la ventana. Una mujer que sale a trabajar y banca hijos sola. Todo lo que constituye la vida de una mujer”.

En este sentido, la directora de La Empoderada. Orquesta Atípica, integrada por 25 mujeres y disidencias arregladoras e instrumentistas, sugiere que “hay una concepción dentro del tango de algunas personas de renombre que dicen que en el tango está todo hecho y que el género está agotado. Y decir eso es faltarnos el respeto a todas, seguir invisibilizando, aún más, todo el aporte que puede traer una mujer al género. En vez de seguir siendo adjetivadas por las letras de los tangos de siempre, queremos contar cómo nosotras nos vemos a nosotras mismas”.

Marisa agrega que “hay problemas de derechos que son generales a todos pero siempre las más perjudicadas somos las mujeres. Es como si dijésemos que la pobreza en el mundo no alcanza también a los hombres. Pero, si te ponés a fijar, donde hay pobreza las mas pobres son las mujeres. Eso se replica en el tango. Durante mucho tiempo llamé a los programadores de los festivales, a la radios, y me transformé en una persona muy incordiosa para mucha gente, me gané muchos enemigos porque me la pasaba preguntando por que en tal festival o presentación no hay mujeres”

Para finalizar, y de cara al futuro inmediato, Marisa confía en que “se viene algo mucho mejor. Hay un cambio de paradigma que no solo va a alcanzar al tango sino a la sociedad toda. Cada una ha intentado cambiar el lugar donde tiene puesto su deseo: en el caso mío y de Pame es en la música pero seguramente estará quien quiera cambiarlo en la medicina, la justicia, etc.”. Y cierra: “En el caso del tango, lo que veo es que los grupos empiezan a ser mixtos, las mujeres se integran desde una paridad que antes no existía y empieza a funcionar de otra forma. Pero también sabemos que nos falta mucho todavía. Tuvimos que luchar por una ley de cupo para que en escenarios y festivales importantes haya un 30% obligatorio de mujeres a pesar de lo cual ese porcentaje se lo pone en horarios y escenarios no centrales. Lo más importante que tenemos es que sabemos que ahora estamos juntas”