Martín Cirio, «La Faraona»: «Lo que me pasó fue casi lo peor de lo que se te puede acusar»

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Martín Cirio, «La Faraona», estuvo en Rayuela para hablar sobre un tema que tiene gran actualidad que vivió en carne propia:  la cancelación en las redes sociales.

¿Se puede hablar de una cultura de la cancelación? El influencer y youtuber contó en primera persona cómo fue atravesar y superar una cancelación mediática. ¿Cómo resistir,  sostener  y recuperar la presencia en un medio hostil a pesar de los embates?¿Hay forma de frenar esta cultura de la cancelación? ¿Es posible aprender algo de lo vivido? ¿Hay algún mensaje para compartir con quienes entran a un ecosistema donde muchas de las identidades agresivas son falsas?

Además, se sumaron  las voces de Luciano Lutereau, Doctor en Filosofía y Psicoanalista, Esteban Di Paola, Doctor en Ciencias sociales  y Marina Esborraz, Licenciada en psicología, profesionales que explicaron en qué consiste la cancelación, cuáles son los mecanismos y cómo afecta a las personas involucradas y a las sociedades en su conjunto.

CIRIO DIXIT

Cancelación
“A mí me paso lo que lo que le pasa a casi todos los influencers o famosos que te sacan de contexto algo y te lo convierten en cualquier otra cosa o en algo que dijiste vos como persona y ni como un personaje. Hay muchas cosas que son falsas y que estuvieron editadas”.

“A partir de ahí empieza el apedreo público. En mi caso fue muy masivo, con todo lo que eso conlleva, sobre todo cuando es algo falso. La cancelación se inició maso menos con el movimiento Mee Too, con las mujeres luchando contra los poderosos de Hollywood que cometieron un montón de abusos y que nadie podía contra ellos. Empezó como algo muy noble y muy bueno, de gente a la que no se escuchaba”.

“El tema es que después se empezó a ampliar a cualquier cosa. Alguien capaz hace un comentario desubicado y se le va con el mismo peso que se le podía ir a un poderoso que había violado actrices. Esto es muy grave”.

“Hay gente que se suicidó por esto, porque la cancelación es también una forma de escrache. Me acuerdo del caso de un pibe de Rosario que se terminó suicidando por un escrache falso, por una chica que pensó que él le había dado burundanga y era todo mentira. En el medio le hicieron escraches, le quemaron la casa. Él no pudo volver a trabajar”.

“Se trata de reconocer que, en mayor o menor medida, todos hemos hecho comentarios horribles. Muchos de los insultos que recibí eran de pibes, de 20 años aproximadamente. Y es una generación que creció en otro paradigma. Yo tengo 37 y crecí mirando determinada televisión, las redes sociales ni siquiera existían. Era una época muy violenta. En la secundaria era la ley del más fuerte, a mí me cargaban con que era pobre y gay. Hoy, eso ya no funciona así, hemos avanzado muchísimo. Es muy injusto mirar con ojos de hoy lo que pasaba hace 20 años. Hubo una transformación real en la sociedad”.

“Te reducen a un pifie que tuviste. Todos somos seres humanos y se pone al influencer/famoso como que tiene que ser perfecto. Y se anula todo lo bueno que habías podido hacer”.

“Lo que me pasó fue muy duro, casi lo peor de lo que se te puede acusar. Que encima esta super lejos de la realidad, fue como sacar una frase de Micky Vainilla y decir ‘miren lo que dice Capussoto’ ”.

“A mí me cerraron un montón de puertas. Esto no me fue gratuito en el sentido de «bueno, fue la cancelación, ya salí adelante». Mantener la voz tiene un costo también, hay días que me cuesta mucho más que otros y esto pasó hace ya casi un año. Todavía hay consecuencias y repercusiones que siguen estando. Yo tengo la suerte de que mi trabajo es independiente y tengo mi grupo de seguidores que me banca en todas”.

¿Vinculación política?
“Empezaron a surgir un montón de cosas que estaban photoshopeadas, todo en el mismo día. Tutoriales de cuentas nuevas para dejarme de seguir, toda la gente que me seguía tuvo un montón de amenazas. El hashtag mío se sostuvo un montón, había muchísimos trolls. Todo esto es político. Yo me metí con mucha gente que hoy digo ‘cómo lo hice, cómo me animé’. Mucha gente me preguntaba si no tenía miedo y yo decía ‘no, soy una figura pública’”.

Aprendizajes
“Para mí, esto fue un gran divisor de aguas, un tsunami. Pero sé que en el futuro lo voy a agradecer, yo ya estoy viendo los resultados míos de crecimiento y un montón de cosas. Pero todavía sufro algunas consecuencias. Siento que me falta aún”.

“Lo que aprendí es ‘no tengo que decir todo’. Yo antes era muy de ventilar todo lo que me pasaba. Y ahora pienso que hay cosas que me puedo reservar para mí. Son procesos que todavía estoy atravesando, me van cayendo fichas”.

“Otra cosa que aprendí es a no juzgar tan livianamente, cosa que hacía. Ahora tomo con más cuidad lo que leo. Hay que tener una lectura más profunda. Estoy viendo que casi siempre hay una guerra ideológica: ‘ yo estoy en desacuerdo con vos entonces te voy a matar, te voy a sacar todo de contexto y mucha gente lo va a creer’. La mayoría de la gente no chequea. Estoy muchísimo más crítico”.

“Algo que está pasando ahora es que no hay más dualidad. Somos todo lo que está bien o tenés que estar preso. Todos somos buenos y malos”.