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Alberto Sileoni y Emilio Tenti analizaron las declaraciones de Soledad Acuña en Rayuela

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Alberto Sileoni, ex Ministro de Educación de la Nación, y Emilio Tenti  sociólogo, co-autor de Mitomanias de la Educación Argentina (Siglo XXI), hablaron sobre #educacion en Rayuela. Los especialistas rechazaron los polémicos dichos de la ministra de la Ciudad, Soledad Acuña. Además, contamos con las opiniones sobre la actualidad de la educación en Argentina de Melina Furman (CONICET) y de Constanza Cilley (Voices Consultancy).

Esta semana, la ministra de la Ciudad, Soledad Acuña, hizo declaraciones agresivas sobre la docencia en este distrito que fueron repudiadas por un amplio espectro de la sociedad. Entre esas afirmaciones declaró que quienes estudian para ser docentes “son personas cada vez más grandes de edad que eligen la carrera docente como tercera o cuarta opción luego de haber fracasado en otras carreras”. Ante esta visión, Sileoni se diferenció señalando que “en mi condición de educador, yo creo que jamás utilizaría la palabra fracaso. Ella relaciona pobreza con nada enriquecedor para aportar. Está muy estudiado que es cierto que la pobreza te hace acceder con escaso capital cultural pero la Ministra está soslayando la importancia transformadora de la educación en la vida de las personas”.

El ex ministro de Educación de la Nación (2009- 2015) agregó:  “Podes llegar a los institutos de educación superior con escaso capital cultural pero es justamente allí donde te van transformando, te abren la cabeza a un mundo nuevo. Las palabras de la ministra destilan desconfianza y la confianza es algo que los educadores desde hace 20 años estamos nombrando todos los días porque es algo imperioso en la tarea de educar”.

Por su parte, Tenti señaló que “hay un hecho reiterado en la Argentina que es el uso de generalizaciones abusivas. Yo no sé por qué, en las declaraciones, la ministra no hizo referencia a cifras específicas, estudios ni a tendencias. No sé de dónde saca ella que hay tantos pobres. Según nuestra información de un estudio del 2008, habíamos clasificado como pertenecientes a nivel bajo en la Ciudad de Buenos Aires a sólo el 16% de los estudiantes del Instituto de Formación Docente. Incluso, el origen socioeconómico de los estudiantes de magisterio de CABA es superior al del promedio del país”.

De todas maneras, el autor de libros como La condición docente,  El oficio docente y Mitomanías de la educación argentina (Siglo XXI)  reconoció que “en ese momento, en promedio, los estudiantes de formación docente declaraban que habían ingresado al instituto 3 años después de haber finalizado el secundario. Muchos de ellos, cerca del 44%, declaraba que había cursado estudios que no eran de formación docente. Esto es algo que sucede mucho en América Latina. Incluso en Estados Unidos, para ingresar a la carreras docentes se requieren los puntajes más bajos”.  Y señaló uno de los principales motivos: “Hay un problema de status de los docentes, es algo que no se puede negar. Pero es un problema de responsabilidad política”.

En sus dichos, Acuña también había sugerido que “uno de los grandes problemas de la educación argentina es la formación docente, eligen militar en vez de enseñar” y que los padres y madres deberían “avisarles” si notan que esto sucede. Al respecto, Sileoni explicó que “la ministra habla sobre ideologización pero no hay nada más ideologizante que proponerle a otro la delación. No es posible construir una relación fraterna, pedagógica, con una base de tanta desconfianza. Es un discurso punitivo, disciplinador, de desprecio a la pobreza, altamente pedagógico. Si hay un lugar donde ese discurso es absolutamente inadecuado es la escuela”.

Acerca de cómo cambió la valoración de los docentes por parte de madres y padres, y de la sociedad en general, Constanza Cilley, directora de la consultora Voices!  remarcó que el accionar de la escuela tuvo un impacto positivo entre el 64% de padres y madres y que 7 de cada 10 padres y madres hoy tienen una mejor imagen de los docentes de la que tenían antes.

“Es un buen momento para recuperar el valor de la escuela, de los papas hacia la escuela”, propone Sileoni. “Hay también una mejor valoración de los jóvenes hacia la escuela. El joven que se levantaba refunfuñando diciendo “por qué tengo que ir a este lugar” hoy la extraña. Se dan cuenta de que la escuela no solo es el lugar del conocimiento sino también de los amigos, de la vincularidad”.