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El filósofo Bernardo Toro y Andrea Graciano, consultora en Nutrición de UNICEF, estuvieron en Rayuela

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Bernardo Toro, filósofo y educador colombiano, y Andrea Graciano, consultora en Nutrición de UNICEF, fueron lxs entrevistadxs de esta semana en Rayuela. Desde su país natal, Toro nos comentó acerca de la crisis sociopolítica de Colombia y cómo se debe construir un liderazgo perdurable. Por su parte, Graciano nos dio detalles sobre un estudio reciente de UNICEF sobre la exposición de niños, niñas y adolescentes al marketing digital de alimentos y bebidas en Argentina.

Desde el 28 de abril pasado, Colombia está inmersa en un contexto de protestas sociales que derivaron en una crisis severa en la que no faltaron múltiples denuncias por violaciones a los derechos humanos por parte de la policía local. Toro, uno de los más importantes pensadores de la educación y la democracia en América Latina, explica que “prácticamente todo el país está en la calle. La gran crisis de la democracia en este tiempo es que la gente necesita creer en las instituciones y las instituciones no están cumpliendo las promesas. Y llega un momento en el que si ni las instituciones públicas ni las privadas cumplen estas promesas la gente se va descontrolando. Si no estás organizado, la única forma de dar a conocer tu voz es a través de la protesta pública”.

A lo largo de la entrevista, el especialista remarcó la importancia de la organicidad y explicó por qué la carencia de esta cualidad en su país hace que las protestas continúen hasta la fecha: “La gente protesta para ser oída y la pregunta es quién va a oír. Esa capacidad de ser oído depende del nivel de organización de la gente: los sindicatos y gremios son escuchados pero lo que pasa es que la mayoría de los que están en este momento en la calle de Colombia es gente no organizada. Este es uno de los problemas de nuestros países”

“En una sociedad organizada, cada persona tiene protegidos sus derechos pero a la vez tiene que autorregularse correctamente.A mayor nivel de organización hay mayor tejido social, mayor autorregulación. Cuanto más democratico es un país, más riguroso es, porque el acuerdo social es más sólido. Eso significa que la gente ha dicho “estos intereses los vamos a manejar así, y a respetar de esta manera”. Esta fuerza les permite sentirse seguros en esa sociedad”.

Por otro lado, le consultamos a Toro por la cuestión del liderazgo, uno de los conceptos con los que más se lo asocia: “Yo lo defino como la capacidad de una persona o un grupo para diseñar soluciones viables a problemas colectivos. Todo grupo siempre mantiene un grado de tensión porque es un conjunto de intereses. Hay que tratar de entender estos intereses. Lo único que mueve al ser humano para actuar, para bien o para mal, es el interés. Y lo mismo ocurre con los liderazgos,  que se les concede a las personas que desde su perspectiva son capaces de brindar soluciones para convertir en realidad intereses del grupo”.

“Un líder hoy es una persona que es capaz de decir cuál es el ordenamiento social, político y económico que le va a permitir, con las interacciones entre unos y otros, solucionar los problemas. No se solucionan hablando sino con transacciones”, agrega el responsable de la fundación AVINA. “No es un problema de tener razón; la gente no espera que el líder tenga la razón. Espera que genere un modelo, una arquitectura mediante la cual yo, con mi esfuerzo, junto con otros, pueda solucionar los problemas. Y eso es lo que no hay, porque no lo puede ofrecer ni el populismo ni la dictadura. Solo lo pueden ofrecer personas que estén dispuestas con sus propios pueblos a construir las alternativas para llegar a algún lugar”.

Por último, y consultado respecto al escenario post pandemia que imagina, Toro alertó que el covi no es el mayor problema por el que nos deberíamos preocupar: “Dentro de 5 años, la pandemia va a ser una anécdota de jardín infantil. Desde hoy, el desafío más importante es la crisis climática. Uno de los peligros que tenemos ahora es que nos enredemos. El problema no es este, que ahora no tengamos empleo o que los jóvenes no entren a la Universidad. Ese es un componente del problema. Pero si no lo enfocamos desde la perspectiva de la crisis climática no lo vamos a poder solucionar ahora. Y menos después”.

“El gran determinante de liderazgo para el presente y el futuro del planeta es tener como gran referente a la crisis climática: o descarbonizamos el planeta y paramos la temperatura de calentamiento en menos de 1.5 o no somos viables”. El filósofo continuó con esta línea de desarrollo: “La gran pregunta es: ¿Cómo se va a preparar esta generación para adquirir todas las competencias y habilidades que necesita para poder vivir de una forma diferente en la crisis climatica? ¿Cómo vamos a ser una generación que sea capaz de pensar en los bienes comunes, como por ejemplo el agua?”.

“Todo este modelo en el que nos interrelacionamos hoy, la forma en la que miramos los mercados, en muy poco tiempo va a estar en crisis. No por derechas o izquierdas. Es porque la crisis climática nos va a obligar a cambiar de comportamiento. El paradigma central de ese comportamiento es aprender a cuidar. Aprendemos a cuidar o perecemos”.

Toro cerró su participación en Rayuela con una reflexión para pensar: “El territorio latinoamericano va a ser el de las grandes migraciones porque todo es habitable, todo es cultivable, el clima es benigno y hay agua. Si no comenzamos a desarrollar toda una cultura de migración, de hospitalidad…¿que vamos a hacer? ¿Vamos a matar a todos los migrantes? Una de las grandes responsabilidades de la comunicación es comenzar a anunciar a la sociedad: “Señores, ya estamos en el momento de comenzar a cambiar porque el cambio ya viene para acá”.