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Ricardo Cuenca, Ministro de Educación de Perú, y el politólogo Mario Riorda estuvieron en Rayuela

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Ricardo Cuenca, Ministro de Educación de Perú, y el politólogo Mario Riorda fueron los entrevistados de Silvia Bacher esta semana en Rayuela.

Cuenca, doctor en educación y psicólogo social, expuso los desafíos que afronta en sus políticas con una población estudiantil que, bajo el lema “Se metieron con la generación equivocada”, se movilizó política y socialmente promoviendo la renuncia del presidente del país y su gabinete. Por su parte, Riorda, politólogo y director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral, analizó el rol de las redes sociales en el surgimiento de los nuevos movimientos juveniles en América Latina.

La juventud peruana se ha apropiado del tiempo. Ha hecho con él cambios fundamentales, desde una acción social y política, primero, distinta y, segundo, muy renovada, que genera una gran esperanza”, asegura Cuenca. “Hasta hace muy poco, las encuestas decían que había un alto grado de desafección de los jóvenes frente a la política y la demostración de estas semanas ha sido justamente lo contrario”.

Vale recordar que entre el 9 y el 16 de noviembre, Perú tuvo 3 presidentes: primero fue destituido Manuel Vizcarra y reemplazado por Manuel Merino, presidente del Congreso, quien terminaría renunciando pocos días después. Finalmente, y de manera transicional por ocho meses, Francisco Sagasti asumió el cargo.

En este contexto, fue fundamental el rol de la “Generación del Bicentenario”, formada por miles de jóvenes que salieron a las calles y se expresaron a través de redes sociales, fundamentalmente de Tick Tock, Instagram y Youtube. El spot “Se metieron con la generación equivocada” se viralizó rápidamente y fue visto por el mundo entero.

“Estas son las consecuencias de muchos años de un deterioro general de la discusión política. Esta nueva forma de los jóvenes de encararla  no sólo reanima la discusión, colocando temas en la agenda, haciendo un ejercicio ciudadano pleno, pero sobre todo utilizando medios para los cuales la política tradicional no tuvo una respuesta rápida como el Tik Tok”, indica el ministro de Educación.

Respecto a cómo imagina la nueva escuela “post pandemia”, Cuenca da su punto de vista: “Será más flexible de lo que ha sido hasta ahora: en su modalidad presencial y semi presencial, en el plan de estudios, en los instrumentos y materiales que se utilizan. Los sistemas educativos han sido sometidos en la pandemia a un examen muy duro y el resultado es que tendrán que reinventarse de alguna manera”. Y continúa: “Esta flexibilidad debería incluir también un aterrizaje claro en las enormes diferencias que hay en el país. No es posible imaginar un sistema flexible homogéneo porque la realidad del país no solo es desigual sino compleja incluso  geográficamente . Debemos tener no sólo herramientas tecnológicas y conectividad, que supone una inversión particular del estado, sino también ver qué tipo de educación podemos darles más rápidamente a los niños de las zona rurales”.

De cara al futuro, Cuenca asegura que “debemos imaginarnos un sistema educativo que se acerque más a estos nuevos tiempos, a esta nueva generación que no fue necesariamente tomada en cuenta en estos diseños en los que los jóvenes y estudiantes tenían que acomodarse al sistema y no al revés. Ahora ya es tiempo de hacerlo”.

En la segunda parte del programa, Mario Riorda, Presidente de ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales) y consultor en estrategia y comunicación para gobiernos y partidos en América Latina, analizó los movimientos juveniles de participación ciudadana en la región y la influencia que tienen las redes sociales en su crecimiento.

El autor de “Cualquiera tiene un plan hasta  que te pegan en la cara”, un libro de la editorial Paidos que publicó junto a la psiquiatra Silvia Bentolila, subrayó que la generación actual (los zoomers, que comprende la franja de 13 a 25 años y que toman su nombre a partir de la aplicación para comunicarse que se popularizó durante la pandemia) no debe confundirse con los “tiktokers”. Según Riorda, una de las características de esta plataforma es que los adultos no ingresan o, en caso de hacerlo, se trata de un consumo realizado con prejuicios.

El politólogo analizó lo que sucedió recientemente en Perú, en donde las distintas redes sociales tuvieron una gran importancia en los sucesos políticos que los llevaron a tener tres presidentes en una semana: “Este caso manifestó que Tik Tok es una plataforma que no tiene tono, no es que solamente hay broma o chiste. Tiene una narrativa muy juvenil que se anima a desafiar al sistema. Hay que entender que los “tiktokers” son una explosión mundial”.

Lo que están haciendo los jóvenes en esa red que los hace muy distintos es que muestran un activismo muy potente. No sólo en política, sino que también hay una manifestación que se denomina “las compras éticas”: un señalamiento a modo de condena pública cuando los jóvenes encuentran una empresa que incumple con protocolos ambientales, de género”, agrega Riorda. “Tik Tok es verdaderamente multiracial entonces prende con causas muy comprometidas. Fue la plataforma más importante donde circuló “Black Lives Matter”, tras la muerte de George Floyd en Norteamérica” y recuerda que “hace un año, por ejemplo, la personalidad más importante de la revista Times fue Greta Thunberg, en su pelea con Trump por la conciencia ambiental. Una persona que tenía en ese momento 16 años”.

En el caso específico de Perú, donde hace unas semanas asumió la presidencia transitoria Francisco Sagasti, el politólogo señala que la política se fue separando de la ciudadanía: “Frente a un proceso de discriminación muy potente, se da un proceso de usurpacion constitucional y los que reaccionaron son los jóvenes, ante la falta de reacción histórica de los adultos: empezaron a manifestarse en calles, se organizaron y lograron un apoyo solidario de jóvenes en el mundo, sobe todo vía Tik Tok”.

Y continúa: “Los principales influencers empezaron a hacer circular Whatsapps cuando comenzaron a desaparecer jóvenes. Fue impactante el criterio solidario, de contagio. La novedad es que frente a la ausencia de compromiso en el activismo público para dar manifestación de un hartazgo producto de una apatía, los jóvenes rompieron con esta tradición de décadas y se constituyeron en los verdaderos protagonistas de este cambio, o por lo menos de esta transición”.